Autocares Rías Baixas: El Corazón Tras el Volante

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Subirse a un autobús es conectarse a los auriculares, fijar la vista en la ventana y dejar que los paisajes vayan cambiando mientras una figura desconocida y anónima detrás del volante nos lleva a nuestro destino. Un proceso bastante automático que damos por sentado a pesar de que hace apenas un siglo era una novedad a la que pocos podían acceder.

Para las nuevas generaciones es difícil imaginar un mundo sin carreteras de asfalto y una inagotable variedad de coches corriendo en todas las direcciones. Es impensable un presente sin autopistas que conectan a millones de conductores con destinos en todo el país, e imposible un futuro sin sistemas ágiles de transporte urbano. Un contraste inmenso comparado con la vida en 1910, cuando en España los coches privados eran contadas rarezas haciéndose paso en caminos de tierra, y un transporte público compuesto por flotas de autobuses una idea que hubiese parecido más un delirio imposible que el futuro de tan solo unas décadas más tarde.

No fue sino 40 años después de la invención del coche, que los transportes públicos interurbanos hicieron su aparición para superar la popularidad de tranvías y ferrocarriles, y aún entonces faltaba mucho por recorrer para llegar a los sistemas masivos que tenemos hoy en día. A través de los años los vehículos han modificado la movilidad de las sociedades, han guiado la planificación de ciudades e incluso han definido vidas enteras, como la de la familia Cuiña del grupo de Autocares Rías Baixas, cuya historia está tan entrelazada con la historia de los autocares en Galicia, que sería imposible hablar de ambas por separado.

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Hace Cuatro Generaciones

Marcelino Cuiña inició la pasión por los coches que se volvería el legado de su familia por más de 90 años. En 1926, Marcelino registra y empieza a conducir su primer camión, un FORD-T de entre los apenas 24.000 que se registraron en toda España ese año. Inicialmente, se dedicó al transporte de mercancía y viajeros por los caminos todavía sin asfaltar de Galicia. Luego, en 1934 su hijo Aurelio Cuiña entró en el negocio y compró el primer autobús con plazas para 34 personas, beneficiando a la comunidad llevándolos a ferias y mercados. La pasión de Aurelio solo se vio interrumpida por la Guerra Civil.

Con el fin de la guerra, Aurelio regresó a Galicia y junto con su hermano reanudaron el negocio familiar adquiriendo sus primeros autobuses. En 1954, cuando las poblaciones lejos de las grandes ciudades empiezan a necesitar una manera rápida y accesible de trasladarse, hacen la compra que fortificaría el rumbo de la empresa y los volvería imprescindibles en la comunidad: adquieren la concesión de línea regular que une los 72.5 kilómetros entre Bandeira y Pontevedra que aún hoy se mantiene.

Un Crecimiento Difícil

A finales de los 50’s la familia pasó por una época dura. El mercado del transporte estaba creciendo cada vez más y la familia Cuiña sabía que debían crecer con él.

Los tres hijos mayores, Aurelio, Edelmiro y Manuel Cuiña, consiguieron préstamos que les permitieron expandirse, pero para mantenerse más de 90 años hizo falta mucho más. Lo que los ha convertido en una de las empresas más importantes de transporte en España es el cuidado incorruptible por la seguridad de sus pasajeros, la atención al detalle en el mantenimiento de sus unidades, y la disposición de siempre querer dar el mejor servicio posible a sus clientes.

En los 70’s, la familia Cuiña vio tiempos mejores gracias a la expansión de sus servicios para incluir transportes escolares. Al final de la década, Edelmiro, Aurelio y Manuel, crean la sociedad Empresa Cuiña y comienzan absorber otras pequeñas empresas familiares. Diez años más tarde, la familia Cuiña afianza su relación con la familia Mosquera, otra familia emblemática en la historia del transporte en Galicia, unión que eventualmente formaría parte del grupo Autocares Rías Baixas.

Autocares Rías Baixas

El Presente de Autocares Rías Baixas

Autocares Rías Baixas, al igual que Galicia, han cambiado bastante desde los días de Marcelino. Hoy la compañía recorre el triple de rutas por vías asfaltadas y autopistas inmensas. Cuentan con una gran flota de autobuses modernos de distintos modelos. También han aumentado sus servicios para una comunidad que necesita mucho más que ir a fiestas y ferias. Ahora también cubren eventos corporativos, bodas, viajes turísticos, transportes escolares, y congresos. Y además de guardar fotografías antiguas como otras familias para recordar su pasado, la familia Cuiña también conserva una buena parte de los autobuses que dieron inicio al negocio.

De hecho, hace poco tuvo lugar la exposición de autocares históricos durante ExpoBus Iberia 2018 ,que fue una de las más atractivas de la feria de transporte de viajeros por carretera, y Autocares Rías Baixas, junto con otras 7 empresas expusieron cerca de 20 autocares de los inicios del transporte en España. Edelmiro Cuiña se encargó de animar apasionadamente el recorrido con varias anécdotas de toda una vida tras el volante, mientras los asistentes podían deleitarse viendo uniformes auténticos de la época con detalles perfectamente conservados. Muchos de estos vehículos aún pueden circular y están en tan buenas condiciones que regularmente son alquilados para eventos, rodajes y celebraciones. Son un testamento del cariño y la pasión que la familia Cuiña ha tenido por los autocares desde hace casi un siglo.

Agradecemos a la familia CUIÑA de Autocares Rías Baixas su hospitalidad durante la primera edición de EXPOBUS en Silleda

¡Y el poder compartir con ellos su pasión por el transporte y la movilidad de los pasajeros!

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Author: VEOX

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